28 de octubre de 1956: la televisión empieza a emitir regularmente desde Madrid
Una pantalla encendida en el Paseo de la Habana
El domingo 28 de octubre de 1956, un chalet del Paseo de la Habana se convirtió en el punto de partida de Televisión Española. En el número 77 comenzaron las emisiones regulares de un medio que, con el tiempo, cambiaría la vida cotidiana del país.
Aquel día apenas había unos seiscientos televisores en Madrid, según RTVE. La señal llegaba a un territorio reducido y pocos podían permitirse un aparato. Al principio, la televisión en España fue, ante todo, una televisión hecha en Madrid y vista desde Madrid.
Menos de cincuenta trabajadores y colaboradores lograron sacar adelante la inauguración. Había muy poco espacio detrás de las cámaras, escasa experiencia y equipos que todavía estaban aprendiendo a trabajar con la imagen en directo.
Antes de 1956 ya se habían visto imágenes por televisión

La historia no empezó de golpe aquel domingo. En los años previos se habían llevado a cabo demostraciones públicas y emisiones experimentales que permitieron conocer la tecnología antes de que existiera una programación estable.
Lo que ocurrió el 28 de octubre de 1956 fue distinto: TVE inauguró oficialmente sus emisiones regulares. Esa fecha marca el comienzo de la cadena, aunque las primeras experiencias televisivas en España habían llegado antes.
Un chalet utilizado como estudio
Los comienzos se sitúan en el chalet del Paseo de la Habana, 77, un espacio muy reducido adscrito a la Dirección General de Radiodifusión. Allí tenían que convivir cámaras, focos, decorados, quienes aparecían en pantalla y las personas responsables de que la señal saliera al aire.
Buena parte de lo que se emitía se hacía en directo. No existía un archivo audiovisual que lo guardara todo para la posteridad. RTVE apunta que conserva grabaciones desde 1957 y que la conservación sistemática llegó más tarde. Por eso es complicado reconstruir minuciosamente aquellas primeras emisiones solo con imágenes de época.
La estrechez del estudio tampoco fue obstáculo para combinar varios formatos. En las primeras jornadas se reunieron actuaciones musicales, material filmado, espacios institucionales y pruebas de una televisión que todavía buscaba sus rutinas.
La tarde del 28 de octubre: dos horarios en las fuentes

Ni siquiera las reconstrucciones de RTVE coinciden siempre en la hora exacta de la inauguración. Un texto publicado para conmemorar el sexagésimo aniversario de TVE, en 2016, sitúa el inicio de la programación a las 20:30, con una carta de ajuste acompañada por música de Manuel de Falla; en cambio, en septiembre de 2026 la propia RTVE lo situó a las 18:00. El estudio de Francisco José Montes Fernández también ofrece una secuencia que comienza a primera hora de la tarde.
En los contenidos parece existir mayor consenso: hubo discursos oficiales y una ceremonia religiosa; se emitieron documentales y tomaron parte los Coros y Danzas de la Sección Femenina y varios artistas musicales. Entre los nombres recordados por RTVE están Mona Bell, la orquesta de Roberto Inglez, Los Diamantes y el pianista José Cubiles.
El problema de los horarios no altera lo fundamental: Madrid asistió a una inauguración muy distinta de la televisión que acabaría viendo cada día. La parrilla contenía actos oficiales, música y reportajes filmados, y dependía de una infraestructura todavía frágil.
Una televisión dentro de la dictadura
TVE nació bajo el Ministerio de Información y Turismo, en plena dictadura franquista. Su titular, Gabriel Arias Salgado, intervino en la inauguración y definió de manera explícita el sentido religioso y político que las autoridades atribuían al nuevo medio.
La fecha tampoco resultaba casual: el 28 de octubre coincidía con la festividad de Cristo Rey y caía en vísperas del aniversario de la fundación de Falange Española. RTVE recuerda que ambas referencias estaban incluidas en el discurso inaugural.
Aquella televisión no era una institución independiente del poder político. Nació como un medio estatal sometido a las estructuras de información, propaganda y cultura del franquismo. Esa circunstancia forma parte de su historia tanto como las cámaras o la programación.
Seiscientos televisores para una gran ciudad

Un televisor costaba por aquel entonces en torno a treinta mil pesetas, según las cifras históricas difundidas por RTVE. Para la gran mayoría de las familias era, por tanto, una compra fuera de su alcance económico. Aquellos primeros seiscientos aparatos en Madrid explican el escaso número de espectadores de la inauguración.
La televisión estaba aún muy lejos de ser un elemento más del mobiliario habitual de una casa. En los años posteriores hubo quienes descubrieron sus imágenes en escaparates, establecimientos o casas ajenas, cuando podían acceder a un receptor.
La extensión de la señal también ponía límites: RTVE recuerda un radio aproximado de sesenta kilómetros en aquellos comienzos, aunque las condiciones para captar la señal no eran uniformes. No era suficiente con tener el aparato; también había que conseguir que la imagen llegara con claridad.

El lunes siguiente había que seguir emitiendo

La inauguración duró unas horas. El verdadero desafío empezó el lunes 29 de octubre: sostener una programación diaria de unas tres horas de emisión con un equipo muy reducido.
En ese estudio tuvieron que improvisarse procedimientos que después serían habituales. El directo requería coordinación, el material filmado permitía completar la parrilla y cualquier incidencia técnica se convertía en un problema inmediato.
A partir de ahí fueron apareciendo gradualmente caras y espacios nuevos. Entre los nombres que pronto se harían familiares estaba Mariano Medina, cuya información meteorológica terminó por ocupar un lugar propio en la televisión.
Del estudio de Madrid a la red nacional

Durante sus años iniciales, TVE se encontraba vinculada a Madrid. Para hacer llegar la señal a otras ciudades era necesario contar con centros emisores, enlaces y recursos que no podían instalarse de la noche a la mañana.
La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid sitúa en 1959 la llegada del servicio a Barcelona y Zaragoza. La expansión al resto del país fue paulatina y tardó años en alcanzar una cobertura amplia.
El chalet del Paseo de la Habana fue el inicio de esa expansión, pero no la imagen completa de la televisión española. El medio creció a la par que sus profesionales, sus instalaciones y su público.
La pantalla que empezó en Madrid
Hoy resulta difícil imaginar que una emisión de televisión llegara a tan pocos hogares. En octubre de 1956 todavía era posible atravesar Madrid sin dar con un aparato encendido; muchos vecinos conocían la televisión solo de oídas o por alguna demostración.
Desde aquel chalet salió una señal que acabaría transformando los horarios en los hogares, la conversación pública y la forma de enterarse de lo que sucedía fuera de casa. Su primera etapa fue modesta, técnicamente complicada y marcada por la dictadura en la que nació. La fecha queda: 28 de octubre de 1956, Paseo de la Habana, Madrid.

